Efectos del estrés crónico
El estrés crónico puede tener efectos negativos significativos en el cuerpo humano. Desencadena la respuesta de lucha o huida del cuerpo, lo que provoca la liberación de hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Es la activación prolongada de esta respuesta puede causar desgaste en el cuerpo, lo que conduce a muchas diversos problemas de salud a nivel celular.
Por ejemplo el estrés crónico acelera el envejecimiento de la piel al promover la degradación del colágeno y la elastina, lo que provoca arrugas y flacidez, y está relacionado con el acortamiento de los telómeros encontrado en el nucleus de cada celula de nuestro cuerpo, un marcador del envejecimiento interno. El telómero es una parte protectora de la secuencia del ADN. Está formado por secuencias repetitivas de nucleótidos situadas en los extremos de los cromosomas lineales [1]. La inflamación inducida por el estrés y el estrés oxidativo contribuyen aún más al daño celular y al envejecimiento.
El estrés puede ser provocado por diversas causas, tanto externas como internas. Las causas del estrés incluyen factores como el entorno laboral, la vida personal y las situaciones sociales. Los estresores externos pueden incluir problemas económicos, familiares, exceso de trabajo, temor entre otros, mientras que los estresores internos son propios del organismo, por ejemplo un dolor, una enfermedad, sentimientos de inferioridad, problemas sociológicos y otros. Además, las toxinas ambientales o los productos que aplicamos sobre nuestra piel pueden provocar un desequilibrio en nuestros motores celulares.
Hoy las toxinas ambientales están presentes en todas partes en nuestro entorno. Son imperceptibles e inocuas en niveles mínimos. Sin embargo, la exposición de la sociedad a estas sustancias ha aumentado [2]. Esto es capas de aumentar la inflamación y el estrés oxidativo a niveles crónico. Aunque podemos relacionar fácilmente la inflamación con una hinchazón o una lesión, nos queda la duda.
¿Pero qué es el estrés oxidativo?
Tu cuerpo está en constante lucha por encontrar su equilibrio, quiere funcionar como un motor bien afinado. El estrés oxidativo es un desequilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y la capacidad antioxidante de la célula, lo que conduce a la acumulación de ROS y al consiguiente daño a los componentes celulares, como proteínas, lípidos y ADN.

Las especies reactivas del oxígeno (ROS) generadas durante el estrés deterioran las defensas antioxidantes celulares, como el glutatión, la superóxido dismutasa y la catalasa, lo que agrava el envejecimiento de la piel a través de la disfunción mitocondrial y las vías oxidativas.
Entra el protagonista la ozonoterapia
La terapia con ozono consiste en utilizar una forma especial de oxígeno (O3) en muy pequeñas cantidades contenido en muy altos concentraciones de oxigeno para ayudar al cuerpo a curarse a sí mismo. Funciona creando una forma leve de estrés oxidativo, que es como una pequeña cantidad de estrés que el cuerpo puede soportar. Este estrés activa las defensas naturales del cuerpo, ayudándole a repararse y protegerse a sí mismo.
La terapia activa ciertos factores en el cuerpo, como el Nrf2, que ayudan a aumentar los antioxidantes y reducir la inflamación. Este proceso puede mejorar la salud al combatir enfermedades y reforzar el sistema inmunitario.
En general, la terapia con ozono utiliza estrés controlado para potenciar la capacidad del cuerpo de curarse y mantenerse sano.
‘El ozono puede activar los sistemas antioxidante e inmunológico del organismo. En consecuencia, la ozonoterapia ha demostrado ser muy prometedora en aplicaciones clínicas, ya que presenta propiedades antiinfecciosas, mejora la microcirculación y alivia el dolor. Por otra parte, la ozonoterapia tiene un gran potencial para mejorar la microecología de la piel, combatir el envejecimiento y tratar la COVID-19. Además, la ozonoterapia presenta ventajas como su bajo coste, su alta eficacia y sus escasos efectos secundarios. Por lo tanto, el ozono es un excelente tratamiento complementario para las enfermedades cutáneas.’[3].




